Las ganas de picar xelu del amigo Germán consiguieron sacarnos ayer de casa a pesar del temporal. Quedé con él y Nacho cerca de Piñeres (Aller) donde nevaba ya con ganas. Un año después, volvemos los tres al puerto de San Isidro para ver si podemos culminar aquella tentativa a las cascadas de hielo del Toneo que no estaban entonces formadas, lo que nos llevó a Vegará disfrutando eso sí de las cascadas sobre el zócalo del Picu Faro. El día se presentaba con -6ºC en Cebolledo y una ventisca pistonuda. Pero lo poco que podíamos ver parecía que esta vez si se veían condiciones para la cascada del corredor SE del Toneo. Además, ya que estábamos allí no quedaba más remedio que acercarse para comprobarlo.
Llegamos a Tuiza Riba (1.230 m.) con ganas de aprovechar el día por las Ubiñas y más bien el día se aprovechó de nosotros porque se confabuló para ponernos todos los inconvenientes posibles. Pronsticaban un día nublado pero como siempre en estas montañas de nuestra tierrina al tiempo le gusta adelantarse para ir a peor. Aún así, guardábamos una vana esperanza de que aguantara ya que había algo de resol cuando comenzamos la ruta pudiendo calzar los esquíes al poco de salir del pueblo.
El sábado fui con mi primo Alberto hasta cerca del pueblo leonés de La Uña (1.200 m.) para ver si de una vez lográbamos disfrutar de Peña Ten (2.145 m.) con esquíes después de algún que otro intento fallido la temporada pasada. Comenzamos ya con nieve abundante desde la carretera y progresamos rápidamente por el camino que lleva al puerto de Ventaniella.
Una año más, después de la sequía del año pasado, nos damos cita con el Aramo después de las fuertes nevadas de las últimas semanas. El día no nos iba a dar concesiones puesto que salimos de casa lloviendo y tras una pequeña pausa cuando aparcamos el coche un poco más allá de Viapará nos nevó con ganas hasta llegar a La Cueña les Cabres. A partir de ahí con niebla cada vez más espesa y ventisca al encumbrar la Gamonal (1712 m.) donde "para variar" hacía un frío de mil demonios. El descenso a tientas de la primera parte nos restó poder disfrutar de una nieve muy guapa, pero al salir de la niebla comenzó el espectáculo sin igual que ofrece este descenso directo de 1.000 m. hasta cerca de Viapará (700 m.).
Por fin Alberto pudo saborear las virtudes que tantas veces le contamos acerca del Aramo. Como diría Carlos: "Aramo for ever and ever..." y en el recuerdo unas fotos de Damián de la primera y mayor polvareda allá por el 2005 con una nevadona de escándalo.
Nos acercamos ayer de nuevo a Los Picos para aprovechar la ventana de buen tiempo que pronosticaban para el sábado. Así que nos plantamos en Sotres (1.045 m.) con un día mejor de lo previsto.
Desgraciadamente y una vez más, la borrasca después de las buenas nevadas remató con un frente cálido lluvioso que echó a perder la calidad de la nieve. Además pudimos comprobar también todo lo que el viento se llevó, dejando paradójicamente mucha más nieve por ejemplo en los praos de Sotres que en muchos picos.
Escapada a la meca del ski alpino a golpe de talonario, como suele pasar en Suiza, aunque solamente por contemplar aquellos paisajes bien merece la pena. Si a eso le añadimos más de 400 km. de pistas juntando la parte italiana con variedad suficiente para realizar descensos antológicos a fuego, carvings eternos, ratoneos en cuestas de gran inclinación, paseos bucólicos por bosques y fuera pistas con nieve peluda, se puede decir que resultó redonda la semana ya que además tuvimos la suerte de estrenar pistas recién preparadas o con una capa reciente de nieve a primera hora.
Y todo ello bajo la omnipresencia del Matterhorn o Cervino, algo así como el Picu Urriellu de Suiza que acapara toda la atención a pesar de la cantidad de picos famosos y no menos guapos de más 4000 m. que hay a su alrededor.
Después del prometedor inicio de temporada allá a primeros de diciembre, la cosa fue menguando hasta quedarse en mínimos, si bien aprovechamos al máximo desde entonces casi todos los fines de semana para realizar travesías por la zona de San Isidro y Fuentes de Invierno. Sin embargo como cada vez quedaba menos nieve tuvimos que repetir ruta varias veces y por eso esta vez me apetecía un poco de Picos para variar...Así que salimos para Fuente Dé, Alberto, Patri y yo que a pesar de la pereza que daba por tener que madrugar e ir tan lejos, las ganas por esquiar algo decente y aprovechar la bonanza meteorológica pesaron más esta vez...