mi visión de la montaña

Subir montañas es la osadía convertida en humildad, bajarlas es la osadía convertida en gratitud

sábado, 19 de febrero de 2011

Peña Cerréos

La semana de mal tiempo nos empuja a salir al monte para desfogar a pesar de que el día se presentaba como mínimo incierto...Así que nos vemos subiendo por el camino antiguo del pueblo Tuiza Riba (1.230 m.) al mayáu del Meicín (1.549 m.) Patri, Alberto, Damián y yo. Como el día no parecía dar muchas opciones, nos decantamos por subir al colláu Terreros (1.892 m.) ya que al menos hacia allí había visibilidad.


A pesar de que niebla no se despegaba de las cumbres más altas, hubo algún momento que parecía clarear ofreciendo de repente una de las mejores vistas que pude contemplar de Peña Ubiña, que bien parecía que tenía en frente al mismo Everest. Sin pensarlo seguimos subiendo hacia la Peña Cerréos que siempre dejamos de lado y esta vez presentaba buenas condiciones para esquiarla.


Rápidamente ganamos altura y casi sin darnos cuenta estábamos ya en la cumbre de la Peña Cerréos (2.104 m.) entre jirones de niebla que en poco tiempo se disiparon permitiéndonos disfrutar de las estupendas panorámicas en medio de un paisaje recién blanqueado, abarcando parte de las montañas más conocidas del macizo de Ubiña, tales como La Mesa, Peña Ubiña la Pequeña, la misma Peña Ubiña, Porti!!ines, etc..





Al sol y al abrigo del viento la temperatura era bastante llevadera y pudimos comer cerca de la cumbre mientras admirábamos lo que nos rodea, que al fin y al cabo son de las cosas que más me prestan del monte. También se dejaban ver unos rebecos (la fauna profesional de la peña), que saben aprovechar como nadie las treguas del crudo invierno para ubicarse en los sitios más calientes y con algo de comida que rascar entre las rocas.



Pero bueno, tampoco nos demoramos mucho en la comida, no vaya ser que la niebla nos envolviera de nuevo y desaprovecháramos la ventanuca de buen tiempo.
Así que nos preparamos y nos lanzamos esquiando por la pala este de la montaña con una nieve polvo tan guapa que se nos hizo demasiada corta. Después conectamos con una canaleta muy guapa que nos dejaba ya en el camino habitual desde el colláu de Terreros hasta la vega del Meicín.




Una breve parada junto al refugio para quitar la ropa que nos sobraba y a seguir bajando hasta la famosa portie!!a donde normalmente suele apurarse la nieve. Dejamos atrás el precioso circo de las Ubiñas sobre El Meicín y en frente  la clásica vista de La Mesa camino de Tuiza. Un camino que si bien lo recorrí un montón de veces no me deja indiferente.



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