Llegó el momento de comenzar una nueva etapa que por otra parte ya vislumbraba en el horizonte durante el último año y que no es otra que la de iniciarse en el mundo de la e-bike para poder seguir disfrutando de la montaña, llegando más lejos y acortando tiempos, pero sin hacer sufrir tanto el motor propio que el tiempo pasa y hay que cuidarlo para que dure lo más posible...Tras los test de rigor para adaptarme a la nueva máquina, decido realizar una prueba seria con una gran ruta que tenía ya aparcada. La gran vuelta atravesando el corazón de Redes.
En otro tiempo, entraría sin duda en la categoría de grandes xatáes (45 km, de los cuales 30 Km por montaña y 1647 m de desnivel positivo), pero ahora con la ayuda de la tecnología sentía curiosidad por probar el cambio. Partí desde Coballes junto al cruce del pantano de Tanes (500 m) tomando la carretera a Caliao, con un día precioso típico de septiembre
A los primeros 4 Km de cómodo pedaleo desconectado, cruce y ascenso hacia La Felguerina (800 m), que me lo encontré en fiestas con gran ambiente. Tocaba caleyar con buena pendiente endo a buscar la pista que lleva a iniciar el muro que supone alcanzar La Canalina ( 800 m de desnivel en 5 Km), que obligaba a emplearse a fondo a pesar del pedaleo asistido puesto que se van sucediendo rampones del 20% que no dan tregua.
Entre tanto, fui acompañado por el helicóptero de bomberos que venía a abastecerse de agua para un incendio lejano, puesto que no se veía nada de humo a lo lejos. Gran trabajo de riesgo que da qué pensar en los malnacidos que se dedican a prender fuego en el monte gratuitamente...
Tras una buena sudada ciclando voy superando por fin esta pared en el primer collado de la collá Vallegu (1.502 m)
Al otro lado, cambio radical del paisaje, típico de los puertos de montaña desde donde puedo ver lo que me resta hasta encumbrar el punto más alto del día.
Pocos minutos después ya estoy en la collá La Canalina (1.663 m), que me recibe con unas vistas espectaculares con el monte de Redes a mis pies...
Tocaba ahora un terreno de toboganeo con mayor parte en descenso, aunque con algún que otro repecho duro. La pista bastante descarnada con abundante piedra suelta en la que había que prestar atención bajando, mientras que en los tramos más relajados la atención se la llevaba el magnífico panorama hacia Redes, Ponga y Picos de Europa
El siguiente punto clave era el cruce que lleva hacia la recóndita braña de Mericueria (1350 m). Una breve pero vertiginosa bajada para poner todos los sentidos y que me pareció encontrar más estropeada por el paso del tiempo desde la última vez que pasé por allí con Alberto y Damián hace años ya...
La parada de rigor junto a la fuente para reponer fuerzas y prepararse para el tramo más guapo de la ruta, atravesando el gran fayeu de Redes, del que tengo muy buenos recuerdos porque en pocos sitios se puede ciclar disfrutando el descenso por un bosque semejante.
El sendero desemboca en un camino más ancho que primero en rápido descenso va circunvala todo el monte para luego remontar de nuevo hasta la idílica Vega de Brañagallones
A estas altura de la ruta se agradecía y mucho la ayuda asistida de la bici porque recuerdo bien lo duro que se hace esta engañosa remontada hasta la Vega de Brañagallones (1.210 m). Este día sin embargo el cuento era bien distinto llegando a la vega justo a la hora de comer, tal y como tenía previsto.
Con la tripa llena y relajado a la buena sombra de un fresno, decidí acercarme hasta el refugio que sigue cerrado esperando la reforma definitiva que le permita funcionar en condiciones y autónomamente.
Finalizada la visita, me despido de este paraje tan privilegiado incio el largo descenso hasta Bezanes, no sin antes echar un vistazo a gran parte del largo recorrido realizado que efectivamente con la nueva montura, se hace bastante menos sacrificado con más tiempo para disfrutar del entorno.
Pero incluso las nuevas tecnologías no pueden evitar los contratiempos mecánicos habituales de las bicis, como el pinchazo de la rueda delantera por un llantazo contra una piedra de la pista, y cuya reparación me dio bastante guerra a la hora de recolocar la cubierta nueva todavía muy rígida. gracias a un senderista que me ayudó lo solventamos rápidamente y pude continuar sin novedad, cerrando otro gran circuito por Redes.

























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